Cuando la mesa multiplica bolas, ruedas o multiplicadores
Una parte del catálogo de ruleta no cambia las reglas del juego sino su escala: en lugar de una bola sobre una rueda hay dos bolas, o una apuesta que se replica sobre varias ruedas a la vez, o una mesa en la que ciertos números reciben multiplicadores asignados al azar antes de cada giro. Estos formatos se anuncian por lo que añaden, que es lo llamativo, y son mucho más discretos sobre dos cosas: qué se recorta para pagar ese añadido y cuánto cambia el dinero comprometido en cada ronda. Las dos preguntas tienen respuesta y esta página las trata en ese orden.
Qué añade cada formato y qué cuesta
Tres bloques para tres maneras de multiplicar la mesa y un cuarto sobre el efecto común a todas ellas, que es el que suele pasar desapercibido: el gasto por unidad de tiempo.
Dos bolas sobre la misma rueda
En este formato el giro lanza dos bolas y el paño se divide en apuestas que se resuelven con cualquiera de las dos y apuestas que exigen que ambas cumplan la condición. Las primeras aciertan con más frecuencia que en una mesa normal y por eso se pagan menos; las segundas son mucho más difíciles y se pagan más. No es una mesa que duplique lo que se gana: es una mesa con dos tablas de pago distintas conviviendo sobre el mismo tapete, y hay que leer en cuál está colocando la ficha.
Una apuesta replicada sobre varias ruedas
El formato de ruedas múltiples toma la apuesta que usted coloca en el paño y la aplica simultáneamente a varias ruedas que giran a la vez, cada una con su propio resultado. Lo relevante es que la ficha se multiplica con ellas: activar ocho ruedas significa comprometer ocho veces lo que aparece en la casilla. La interfaz suele mostrar el total, pero en pantallas pequeñas queda en un rincón, y ese es el número que conviene mirar antes de confirmar.
Multiplicadores asignados antes del giro
Otras mesas sortean antes de cada giro unos multiplicadores que se aplican a algunos números concretos si resultan premiados. El atractivo es evidente y la contrapartida está escrita en la tabla: para financiar esos multiplicadores, el pago ordinario de las apuestas a número suele reducirse respecto de una mesa clásica. Esa reducción se aplica a todas las rondas, incluidas las muchas en que su número no recibió multiplicador alguno.
El efecto común: más dinero comprometido por hora
Estos tres formatos comparten una consecuencia que rara vez se menciona en su presentación: aumentan el importe puesto en juego por unidad de tiempo, ya sea porque cada ronda cuesta un múltiplo de la ficha visible o porque el ritmo se acelera. Para una banca de tamaño fijo eso significa menos tiempo de juego con el mismo dinero. Si va a probar alguno, ajustar la ficha hacia abajo antes de empezar es la manera sencilla de mantener el gasto donde lo tenía.
Preguntas frecuentes
¿Con dos bolas se cobra el doble?
No funciona así. El paño se reorganiza en dos grupos de apuestas con tablas distintas: las que se resuelven con una bola cualquiera pagan menos que su equivalente en una mesa normal, porque aciertan más a menudo, y las que exigen ambas bolas pagan más porque son más difíciles. La ronda tiene dos resultados, no dos premios. Confundir ambas cosas es el malentendido habitual con este formato.
¿Las ruedas múltiples multiplican también el costo?
Sí, y esa es la parte que conviene tener presente antes de activarlas: la apuesta colocada se replica en cada rueda encendida, de manera que el importe total comprometido es el de la casilla multiplicado por el número de ruedas. La cifra aparece en la interfaz, normalmente como total de la ronda. Vale la pena buscarla una vez para saber dónde está.
¿Los multiplicadores salen gratis para la mesa?
No hay nada gratis en una tabla de pagos. La forma habitual de financiarlos es recortar el pago ordinario de las apuestas a número, de modo que quien juega paga ese recorte en cada ronda y solo ocasionalmente recibe un multiplicador a cambio. Comparar la tabla de una de estas mesas con la de una clásica es un ejercicio de dos minutos que deja el trato a la vista.